Hola, esta página en castellano ya acaba de ver la luz del día. Así por el momento sólo hay dos textos. Pero versiones en castellano de más textos de Till Andreasberger (véase botón "Texte")están en preparación.
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¿Amor libre? ¡Sí! Pero por favor: basta con la propaganda barata para él. Si no, el amor libre se pone picadero para débiles y debilidades. En verdad el amor libre tiene como condición personajes soberanas que con tacto, distancia y un poco de espíritu - preservan a sí mismos y al amor de deslizar a la bajez de copulación banal.
(Gisela Schmeer en su libro Die Aufklärung und wir Frauen (La educación sexual y nosotras). Traducción por el autor.)
Fidelidad y celos apartenecen al amor como la luna a la tierra. Esto es consenso general de la sociedad. ¿Pero dónde se encuentra lo más frecuentemente a estos principios? En los foros de pareja en internet. De estos hay varios y el número está aumentando. Esto quiere decir que existe una correlación entre la exicencia de fidelidad y los celos y las penas de amor correspondientes. Los celos son una pasión que busca con empeño lo que crea sufrimiento y pena, como ha formulado un psicólogo alemán.
No obstante todos los que tienen el corazón partido insisten en el derecho a sus celos, a exclusividad sexual llamada fidelidad y a un fenómeno que llaman confianza. Conozco el tema desde mi primer matrimonio que di por terminado hace más de veinte años. ¿Y hoy?
Tras un período bastante largo de soltero me he casado otra vez. He seleccionado a mi segunda esposa con mucho esmero poque ya no estoy interesado en celos, penas de amor y drama. Para conocerla tuve que tomar el avión para Lanzarote y más tarde para Faro. La encontré en Tamera, un lugar especial en el Alentejo donde el amor libre está propiamente dicho en el aire.
Gertud y yo somos partidarios convencidos de esta folisofía lo que es nada más que lógico después de lo dicho. Y ¿cómo practicamos esta idea del amor libre? Lo que ocurre es que desde hace diez años llevamos una vida monógama quiere decir que no hemos tenido relaciones sexuales con otras personas. ¿Le parece paradójica? Déjeme contar una breve historia:
Cuando la esclavitud fue abolida en América en el siglo dieciocho la mayoría de los esclavos liberados abandonaron a sus señores. Pero también hubo casos donde los liberados aceptaron la oferta de quedarse como peones pagados y seguir viviendo en sus cabañas.
Ellos interpretaban libertad de modo correcto. La posibilidad de hacer cierta cosa pero también de no hacerla mientras otros sólo pudieron comprender por libertad poner pie en polvorosa.
Libertad que implica el deber de hacer algo no es libertad. Mi querida y yo somos libres. Somos de acuerdo que cada cual de nosotros tiene el derecho de tener contacto amoroso y dado el caso sexual con otras personas. Somos como los esclavos liberados que pueden marcharse pero no les hace falta hacerlo. Somos libres y no necesitamos ni muro ni cerca alrededor de nuestro amor por miedo de que alguién pueda penetrar dentro o evadirse.
¿Si somos celosos? Si no contesto con un espontáneo „que no, de ningún modo“ algunas lectoras van a decir: -¡Ahí lo tienes! Pero, ¿ cómo se podrían manifestarse mis celos sabiendo que mi pareja no aprovecha la libertad para tener contactos sexuales con otros? Pues hay otras posibilidades, por ejemplo celos por causa de los ex parejas, ex cónyugues o ex amantes. Hé aquí dos ejemplos tomados de un foro especializado:
1. Soy extremamente celosa se sus dos ex amiguitas. Ya no es normal. Cada vez que salimos y veo a una de ellas y no estoy la misma. Me duele el estómago y me mareo. Me da ganas de apalearla o de herirla de modo realmente feo.
2. Estoy celosa cuando antiguas amigas del colegio le dicen Hola o si cualquier mujer trata de flirtear con él. No obstante él es el novio perfecto: No hace caso a ninguna y no tiene ojos que para mí. Trata aún de comprender mis celos y de calmarme. Le tengo confianza sin límites pero no a las otras tías. ¿Qué debo hacer? Voy mal, casi ya no como y la vida ya no me da gracia.
Gertrud y yo no sabemos si los celos están esperándonos en un emboscado para asaltarnos en una ocasión apropiada. Pero celos de sus y mis ex amantes no pueden atacarnos por cierto porque desde hace años nos hemos contado todas nuestras historias de amor, de sexo, de relaciones, todo desde la niñez y en detalle. Y no teníamos que minimizar nada. Si había sido estupendo, podíamos decirlo. Y podíamos compartir la alegría del otro / de la otra sobre el placer vivido y la experiencia hecha.
Getrud trabaja en un equipo bastante grande. Con tres colegas masculinos había tenido amoríos y affaires antes de conocerme. Con dos de ellos mantiene relaciones amistosos, pero con el tercero, Robert, todavía hay una cierta atracción erótica. Cuando van de excursión con la empresa se puede ver a Robert y Gertrud siempre muy cerquita una del otro (me ha enseñado fotos), a veces también estrechamente abrazados.
Robert es casado y tiene acuerdos fijos con su mujer: nada de sexo con otras. Trata de atenerse a ellos, no quiere poner en peligro su matrimonio. Pero Gertrud representa un atractivo permanente para él. Hace poco un grupo del equipo fue a asistir a un cursillo de capacitación profesional de varios días en otra ciudad. La tercera noche Getrud me contó al teléfono que había besuqueado con Robert durante el cual este había acariaciado su pecho. Elle hubiera podido imaginarse also más pero él se tenía a sus acuerdos.
Me imagino que muchos lectores y lectoras se van a alterar al leer esto, sobro todo los o las que viven en un matrimonio. Sienten cólera o celos o el recuerdo de ellos. ¿Por qué no estoy celoso yo en tal situación? Contrapregunta: ¿Por qué debería serlo? ¿Tengo que preguntarle a Gertrud loque tiene este Robert que yo no poseo? ¿Tengo que tener miedo de ser abandonado?
Naturalmente esto Roberte tiene algo que yo no tengo. No sé lo que es porque no se lo he preguntado a ella. Tiene que ser algo que es un gran atractivo para ella. Cosas que le dice, su manera de bailar, sus ojos bellísimos, ¿qué sé yo? Pero no tengo miedo que Gertrud me abandone. Ni por Robert ni por cualquier otro motivo. Llevamos un matrimonio maravilloso supererótico lleno de proximidad, amor y cariño. Getrud es la primera mujer con la cual no echo en falta nada, vivo en una sobreabundacia emocional y sexual. Y Gertrud igual. ¿Por qué debería abandonar al mejor amante que haya tenido en su vida?
Existe todavía otro ex amante de ella del cual sólo cuenta cosas buenas. Le encuentra dos o tres veces al año en ciertos cursillos. Estoy bastante seguro que un día me contará que „ello“ ha pasado. Sólo puede esperar que habrá sido tan bueno como en el pasado.
Naturalmente yo también tengo amistades con varias ex mías. Pero en mi caso no hay ninguna con atractivo sexual. Encuentro buen número de mujeros en cursillos y seminarios. Nunca escondo que soy casado y siempre llevo mi alianza. Cuento detalles de mi querida pero también hago declaraciones de amor y simpatía a otras mujeres pero nunca he llegado en la cama con una de ellas. Esto puede cambiar rápidamente. Y dado el caso se lo contaré a mi mujer (esto es nuestro acuerdo) y puedo estar seguro de que ella va a alegrarse conmigo.
Cuando nos conocimos hace más de diez años el el arriba mencionado Tamera, estabamos allí los dos con otras parejas: Yo era el amante de una mujer casada y Gertrud tenía un amante soltero. Nos conocimos come ya mencionado pero se pasó nada entre nosotros, ni siquiera nos enamoramos. Pero fué un contacto de corazones. Después del tercer encuentro empezamos una relación sexual sin dejar a nuestros parejas.
Este fondo es la base y la explicacíon de una relación amorosa sin celos. La ventaja de tal relación es evidente: No podemos „engañarnos“ en el sentido literal de la palabra. Ni mentiras, ni secreteos ni jueguecitos nos hacen falta ya que podemos contarnos todo sin miedo de ser abandonado o castigado.
Esta absencia de tabúes tiene el efecto de que tenemos mataria para charlar sin fin. En muchos matrimonios los parejas tienen que callar por ejemplo el hecho que han visto una persona del otro sexo que encuentran atractiva. Con nosotros: ningún problema.
No nos encontramos mejores que los demás pero un poco fuera de lo ordinario sí. Esto no es ni merito ni culpa nuestra sino tiene por causa que estamos enrodados de matrimonios y relaciones que son regulados por prohibiciones y acuerdos restrictivos, donde se habla mucho de confianza que no debe ser desilusionado.
Por terminar una cita de la gran investigadora en cosas de amor Sabine Lichtenfels (Portugal):
Los celos no son parte del amor. Porque en el estado de celos uno se pone exigente y malvado. Es todo el contrario de un estado de amor. Si pudieramos por lo menos ponernos de acuerdo en esto: Cuando estoy en el estado de celos, no estoy en el estado de amor. Si esto es claro una vez, podemos reflexionar sobre posibilidades de curación. Pero normalmente el celoso toma su enfermedad por sanidad y su perfecto derecho. Y esto le es confirmado por todos lados.
La fidelidad verdadera se muestra en otras cosas que en el sexo.
Y otra cita, esta de Heinz Körner en su bestseller Eifersucht (Celos):
El amor verdadero no puede ser celoso. Pero sólo podrá darle una persona con buena autoestima, contenta de si misma que puede permitirse conceder individualidad a su pareja. Tal persona va a temer y deplorar la pérdida de su pareja. Pero nunca tratará de mirarla como esclavo al cual puedo prescribir lo que tiene que hacer y que dejar.
Eso es. Gertrud y yo nos somos fideles. Tan fideles como uno puede ser. Nos respaldamos y nos protejemos en tiempos buenos y malos. Sí, sí, esto también tiene que ver con sexualidad, con la calidad y profundez de nuestra relación sexual que nos ha ayudado a superar montones de obstáculos. Y esto no puede ser alterado por el cariño y el contacto aún sexual con otros. Vale. TA
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